PRIMEROS SIGNOS DE LA COEXISENCIA PACÍFICA
La Coexistencia Pacífica (1955-1962) fue un término de política internacional, con el fin de evitar otra guerra mundial.
Aplicada por el dirigente soviético Kruschev, que hacía referencia a las relaciones que habrían de mantener la Unión Soviética y Estados Unidos dentro de la denominada Guerra Fría.
Los orígenes se remontan a 1955, cuando Kruschev inició el proceso de descentralización de la URSS, el líder soviético lanzó una nueva política exterior para la URSS, la "coexistencia pacífica". Este nuevo concepto significaba básicamente que la URSS no solo negaba el recurso a las armas para extender la revolución comunista por el mundo, sino que rechazaba la idea de que la guerra con el capitalismo era inevitable.
La Coexistencia Pacífica se basaba en la doctrina comunista, que durante un período habrían de convivir países capitalistas con comunistas, para evitar una guerra mundial era necesario mantener la coexistencia pacífica, que suponía la renuncia a la guerra como medio de resolver las disputas internacionales.
Hubo tres hechos históricos que marcaron los problemas fundamentales de esta política: En 1956 la invasión de Hungría, en la década de 1960 la construcción del muro de Berlín y la ruptura de las relaciones entre la Unión Soviética y China.
La política de Coexistencia Pacífica se quebró al mismo tiempo que la crisis de Cuba de 1962, que obligó a Estados Unidos y a la Unión Soviética a modificar la línea política de cada uno de ellos.
HACIA LA DISTENSIÓN INTERNACIONAL
Los nuevos dirigentes internacionales se presentaron ante el mundo con una actitud más tolerante hacia las diferencias ideológicas y reconocieron el reparto de las respectivas áreas de la influencia.
En 1956, Nikita Kruschev anunció los principios de la coexistencia pacífica, que consistían en una nueva orientación de las relaciones entre los dos bloques.
Se inició un período de diálogo entre las dos superpotencias intencionando a frenar la pugna armamentística y conseguir un equilibrio estratégico. Los primeros acuerdos iniciaron una etapa de relaciones directas entre los jefes de Estado de ambas potencias. Frenar la carrera armamentística se convirtió en un objetivo prioritario.
En 1972, Moscú y Washington firmaron los Acuerdos SALT(strategic arms limitation talks), que limitaban el aumento de las armas nucleares y, en 1973, los nuevos dirigentes, Richard Nixon y Leónidas Breznev, firmaron un tratado sobre la prevención de la guerra nuclear.


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EL RETORNO A LA TENSIÓN
A finales de la década de 1970 se produjeron nuevos focos de conflicto en todos los continentes, que hicieron que las tensiones de los años de la Guerra Fía volvieran a salir.
El acceso del republicano Ronald Reagan a principios de 1980, a la presidencia de EE.UU. reforzó un nuevo recrudecimiento de la tensión entre los bloques al iniciar una agresiva política de intervenciones militares para reafirmar su control estratégico del mundo.
Por iniciativa norteamericana, hubo un relanzamiento de la carrera nuclear con el plan de defensa estratégica conocido como Guerra de las Galaxias (1983), que permitía la fabricación de armas capaces de detectar y destruir en vuelo las cabezas nucleares de los misiles atacantes. Esta nueva carrera de armamento acabó de arruinar la débil economía soviética y aceleró los cambios que sobrevinieron a finales de la década de 1980 en la URSS.