CHECOSLOVAQUIA 1968

La Primavera de Praga de 1968 es uno de los hechos que han marcado la historia de la antigua Checoslovaquia, comenzando con una revuelta estudiantil que continuaba lo ocurrido con el conflicto del mayo francés.
Los incidentes sucedidos en la capital checa, fueron los primeros indicios de la crisis soviética que acabarían con la desintegración del bloque.
Desde el año 1948 Checoslovaquia estaba bajo un estricto régimen comunista que culminó con la primavera de Praga de 1968, momento en el cual asume como presidente Alexander Dubcek.
La primavera de Praga es considerada como un intento de realizar un sueño que perseguía un país ideal, el cual se vio truncado por la invasión sufrida por parte de los soviéticos que no lo toleraron.
Fue una movida pacífica en sus inicios, culminó con un saldo de varias personas muertas, en su gran mayoría jóvenes estudiantes que apoyaban al nuevo presidente.
Hay que tener en cuenta que el proceso vivido durante la primavera de Praga fue en plena época de la guerra fría, por lo que este intento de liberación política era muy difícil que se concrete, ya que habían demasiados intereses en juego.
Hay que comprender que Checoslovaquia se encontraba en un punto geográfico estratégico dentro de Europa Central, por lo que era una región que los soviéticos no podían dejar que se independice en ese momento.
En medio de la primavera de Praga, Dubcek intentó conseguir aliados en “Tito” quien era el líder de Yugoslavia y “Ceausescu” el presidente de Rumania, ya que eran dos líderes del comunismo europeo que tenían menor dependencia con Rusia. Pero más allá de ello, el día 20 de agosto llegaron los tanques rusos a Praga lo que significaba el principio del fin de esta utopía.
La primavera de Praga comenzó el 5 de enero de 1968 y culminó luego del 20 de agosto del mismo año, cuando se anularon todas las reformas económicas que se procuraban, reestableciendo el antiguo régimen.

La primavera de Praga de 1968
La primavera de Praga de 1968




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HUNGRÍA 1956
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Al término de la Segunda Guerra Mundial, Hungría estaba ocupada por las tropas soviéticas y, de esta forma, quedó dentro del bloque socialista.
Al fusionarse el Partido Social Demócrata con el Partido Comunista Húngaro, surgió un partido hegemónico: el Partido de los Trabajadores Húngaros, que dio origen a la República Popular de Hungría. Bajo el gobierno de mano dura de Mátyas Rákosi comenzó una época de terror para los disidentes, miles fueron juzgados, ejecutados y, en el mejor de los casos, recluidos en campos de concentración. Cuando el gobierno se convirtió en el más represivo de Europa la situación social, sumada a una grave crisis económica, causó descontento entre los habitantes.
Tras la muerte de José Stalin en 1953, la esperanza de recuperar la libertad y la independencia se extendió por todo el bloque comunista de Europa.
Para aliviar la creciente tensión en Hungría, Rákosi fue removido de su cargo y reemplazado por Erno Gero.
Periodistas, intelectuales y estudiantes acentuaron sus críticas al régimen y el presidente reformista (1953-1955) Imre Nagy fue rehabilitado como miembro del Partido Comunista. Las sociedades estudiantiles cobraron nueva forma y el 23 de octubre de 1956 realizaron un acto masivo de protesta en torno a la estatua de Jozef Bem, líder de la independencia.
Erno Gero solicitó la intervención de las autoridades soviéticas y el 24 de octubre los tanques rusos entraron a Budapest, aunque no atacaron de inicio. Miles de manifestantes que se hallaban fuera del parlamento, empero, fueron masacrados por la policía húngara, hechos que propiciaron el estado de emergencia e hicieron urgente negociar el cese del fuego. Nagy llamó a la calma y formó un nuevo gobierno. Las tropas soviéticas se retiraron al interior del país, pero en la noche del 3 al 4 de noviembre llegaron nuevos efectivos rusos e iniciaron un ataque masivo contra el movimiento.
Nagy fue deportado a Rumanía y ejectado en 1958.

Nikita Kruschev (a la sazón primer secretario del Partido Comunista de la URSS) menciona dos rutas: "El camino militar: la ocupación. El camino pacífico: el retiro de las tropas y la negociación".
El 31 de octubre se inclina por la decisión militar: "No debemos retirar nuestras tropas de Hungría. Debemos restaurar el orden en el país.
Crearemos un gobierno provisional." Otros participantes tomaron la voz: "Hemos demostrado tener paciencia, pero las cosas han ido demasiado lejos. Debemos asegurar que la victoria quede de nuestro lado. Debemos usar el argumento de que no permitiremos que se estrangule al socialismo en Hungría." Finalmente tomaron la decisión de actuar. Cuatro días más tarde comenzaba el baño de sangre en las calles de Budapest.
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